Entrevista con Hervé Letellier

Guadalupe Nettel

 

 

Version en français

 

Hervé Letellier entró al OuLiPo en 1992. Entre sus publicaciones se encuentran: Joconde jusqu'à cent, Les amnésiques n'ont rien vécu d'inoubliable, Joconde sur votre indulgence, Certains mousquetaires.

Además de los libros publicados por el grupo, como el Atlas de littérature potentielle, ¿cómo se da a conocer el OuLiPo?

Organizamos eventos públicos. Una vez al mes, por ejemplo, realizamos lecturas en el anfiteatro de Jussieu. Se conocen como " Los Jueves del OuLiPo " y duran una hora. Hay entre 4 y 10 oulipianos en escena, todo depende de las personas que estén disponibles en ese momento. Leemos textos nuevos, escritos especialmente para la ocasión, respetando un tema decidido de antemano. La próxima, por ejemplo, tendrá lugar el 10 de octubre à las 8 de la noche. El tema es " De lo Uno ", es decir, la unidad.

También organizamos talleres cuando nos lo pîde por ejemplo un instituto o una universidad, tratando de que el número de participantes sea limitado para tener tiempo de realizar lecturas colectivas. El taller más grande que hemos hecho hasta ahora tuvo lugar en el castillo de Castri, en el sur de Francia, cerca de Montpellier. Eramos unos 6 oulipianos, y alrededor de sesenta participantes. Este taller duró una semana, pero generalmente son mucho más cortos.


¿A quién se dirigen esos talleres?


A toda gente que esté interesada en descubrir la literatura bajo restricción. Hay que decir que en Francia los escritores no le prestan mucho interés al trabajo del OuLiPo. Muchos consideran la escritura bajo restricción como un simple juego y no como literatura. La gente que se orienta hacia la literatura de juego -para mí la palabra " juego " es noble- no es muy numerosa. En Francia, muchos escritores practican una literatura " seria", una " literatura del grito ", del desgarramiento, una literatura muy blanca, muy despojada, que a veces carece incluso de narración. A mí eso no me interesa…

¿Qué es lo que les critican?

Depende de los escritores, pero como grupo a menudo se nos acusa de no escribir literatura. Y en las críticas publicadas en prensa aparecen comentarios como : " es un libro muy bueno, a pesar de las restricciones ", como si las restricciones se opusieran a la narración, la emotividad y la creación.
Creo que el movimiento surrealista dejó una huella muy grande en Francia, y por lo tanto, también la idea de la inspiración que a mi parecer, es muy reaccionaria.

¿Por qué ?

Porque es la idea de una élite, la de los poetas inspirados. Es una idea mercantil, le da valor a las cosas. La palabra " valor ", no es anodina. Es una palabra de dinero. Todo el mundo tiene interés en que las cosas tengan un valor, los editores, por ejemplo, los críticos. Sin hablar de los premios literarios. La palabra " premio " es polisémica1

Por otro lado, hay que reconocer que todos los escritores del OuLiPo tomados individualmente gozan de buena reputación. Lo que molesta es el grupo. Tome el ejemplo de Perec o de Queneau, hoy en día se les reconoce como escritores fundadores de la literatura francesa. Pienso que Italo Calvino tiene la fama que se merece… El problema no son los autores sino el grupo, el juego y la idea de que el OuLiPo no se toma las cosas en serio, la idea de lo irrisorio.

¿Cómo llegó a formar parte del grupo?

Fue gracias a Paul Fournel, que en aquel entonces era mi editor. Había publicado dos libros míos, escritos con restricciones. En el primero, titulado Sonate de Bar, cada texto constaba de dos mil caracteres. En aquella época yo era periodista. Siempre llegaba tarde y conocía de antemano el espacio que me reservaban en el periódico. Así que, para poder mandar el texto en el último momento en la publicación, tenía que escribirlo con el número exacto de caracteres. Eso hizo que el libro pudiera ser considerado como oulipiano. Porque el tamaño también es una restricción. Después de eso publiqué una novela : Le voleur de nostalgie, de nuevo en la editorial Seghers, que tiene una estructura muy complicada.

¿En ese entonces se inspiraba ya en el OuLiPo?

Sinceramente, no. Es cierto que en esa época yo ya leía a Perec y me gustaba mucho. Además de impresionante me parecía un monstruo de virtuosismo. Había leído a Queneau también, conocía un poco la obra de Roubaud pero no sabía nada de los demás, excepto de Calvino que para mí era un modelo de escritura fluida, aérea.

Aunque lo leía sólo en traducciones, me parecía fantástico, pero ni siquiera sabía que era miembro del OuLiPo. Me invitaron a participar en un programa de France culture2, llamado Les papous. Soy uno de los pocos en haber entrado primero a los papous y luego al OuLiPo. Generalmente pasa lo contrario. Un día, Paul me preguntó si quería ser miembro del OuLiPo, y acepté. Fue así cómo supe que el proceso de entrada en realidad era una cooptación. Para eso se necesita la unanimidad del grupo, y ya que uno forma parte de él, no se puede salir.

En muchas obras oulipianas se percibe un tono de modestia, como si evitaran toda especie de grandilocuencia.

Sí, hay cierta modestia y también una cercanía con el mundo. Nos interesa homenajear lo cotidiano. Yo creo que esta relación con el mundo también es también una ciudadanía. Podemos verlo en Perec, en Calvino, en Queneau y en general en todos los miembros del OuLiPo son ciudadanos del mundo, y creo que a eso se debe nuestra manera de escribir y de concebir el acto de escribir.

Estoy pensando también en el escritor argentino Julio Cortázar…

Claro… Cortázar debió ser miembro del OuLiPo. Se lo propusieron.

¿Y se negó?

Eran los años setenta. No le parecía conveniente pertenecer a un grupo que no fuera político. Es verdad, el OuLiPo es un grupo apolítico. Sólo hubo una ocasión en que nos declaramos en contra del Front National3. De eso hace cuatro o cinco años. Pero por lo demás, no cabe duda de que en el OuLiPo hay gente de derecha. También socialistas, más bien de extrema izquierda, de hecho. Yo me aproximo más a lo que podría llamarse trotskismo en pocas palabras contamos con todo tipo de tendencias. Para mí Cortázar debió formar parte del grupo, algunos libros como 62 modelo para armar… o Rayuela son totalmente oulipianos. Claro, su obra hubiera sido algo distinta, existía mucho antes del OuLiPo ; pero muchas obras de los oulipianos se escribieron antes del OuLiPo…
Calvino se volvió miembro en 1972, cuando ya había escrito mucho. También están algunos autores como Perec cuya obra está más vinculada al OuLiPo. La vida instrucciones de uso no podría existir sin el OuLiPo. Muchas de las obras de los oulipianos de hoy se estructuran por su petenencia al OuLiPo. A mí me resultaría difícil escribir olvidando que soy miembro del grupo. No es que no pueda escribir sin restricciones, pero llega un punto en que me doy cuenta de que la restricción me aporta una riqueza y me da la tentación de recurrir a ella.

¿Para qué sirve la restricción?

Creo que cada quien tiene su respuesta… Para mí, actúa como una palanca. Me protege de las banalidades que sobrevienen naturalmente en mi mente cuando me pongo escribir. La restricción es ante todo una palanca del lenguaje. Si uno se conforma con utilizar el lenguaje como un mero instrumento -aunque no lo es, el lenguaje es algo mucho más complicado que eso- se termina por pensar que es natural. El lenguaje es todo excepto natural. Está repleto de reflejos inconcientes, de automatismos. Resulta muy difícil emplear un sustantivo sin que lo siga un adjetivo, sugerido por miles de cosas ya oídas. La escritura sin restricción está llena de costumbres y la restricción ayuda a evitarlas. Pero la restricción es muchas cosas. Es un ritmo, una música, juega con la letra, la lengua, el alfabeto.

¿Es necesario que un texto haya sido escrito bajo restricción para ser oulipiano ?

El OuLiPo decretó que todo texto escrito por un oulipiano era forzosamente oulipiano y los votos del OuLiPo sont definitivos. También puede decirse, por extensión, que textos como los de Cortázar o Lewis Caroll son oulipianos, por esta tendencia que tenemos a absorber la literatura mundial.

¿Cómo escoge usted la restricción que necesita?

Algunas restricciones se que crean en el texto y otras se escogen de manera aleatoria. Muchas veces yo termino escogiendo la restricción semántica, es decir, a veces me impongo sucesiones de acontecimientos para llegar a encontrar una lógica.

En el caso de Les amnésiques…, por ejemplo

En ese libro utilicé una restricción muy suave. Se trata de un homenage a Je me souviens…de Perec, que es une especie de inventario. Hay reglas de altrenancia entre oraciones cortas y largas. A veces se siguen varias oraciones largas, pero es precisamente para que la alternancia sea real. Con lo cual, se destruye la regularidad de la alternancia. También hay en esta obra temáticas como el amor, la muerte, la vida cotidiana, la lengua.

¿A veces la restricción no resulta limitante en el mal sentido de la palabra, es decir que puede llegar a impedirle decir lo que desea?

Si es así, hay que parar. Al menos eso es lo que yo opino. Claro, no es posible hacer siempre lo que uno quiere. Sobre todo con textos cortos. Si lo que se propone es suprimir la letra 'a', queda claro que no podrá escribir la palabra " árbol ". Pero no es ésta la pregunta que me planteo, sino ésta : ¿Si lo que quiere es hablar de árboles, la palabra " árbol " es acaso la más adecuada?

Borges decía lo mismo

Es evidente. Para hablar de amor la palabra adecuada no es " amor ", ya que se trata de la palabra de otros… no de la nuestra. No digo que usted podrá encontrar la suya, la suya no existe… Ese es el problema de la lengua, que las palabras no existen. Sólo son aproximaciones. También lo decía Walter Benjamin : es imposible traducir. ¿Cómo? La restricción es una manera de reconocer este hecho, es una especie de visión madura del lenguaje.

En las obras oulipianas se observa cierta afición por el pasado. En Les Fleurs bleues, por ejemplo, o en su Joconde jusqu'à cent…

Es una afición por el hombre, y también una aceptación de nuestra naturaleza efímera. La idea de que somos modernos es totalmente absurda. ¡Cuántas veces escuché decir que el OuLiPo era postmoderno o vanguardista ! No es verdad.

Quizá se deba a su forma irónica de retomar a los clásicos…

Es a la vez irónica y respetuosa. Cuando uno se percata de que existe una continuidad, de que su propio trabajo ocupará un lugar en medio de tantos otros, inevitablemente vuelve a los clásicos. Pero cada quien tiene sus propios clásicos. Toma años descubrirlos. De cualquier forma todo es imitación. No es cuestión de postmodernismo. Los romanos ya conocieron todo lo que hemos conocido. Tuvieron su Apollinaire, tuvieron su rechazo al clasicismo, su ruptura, sus poetas oscuros, tuvieron poetas desencantados que escribieron versos libres, algo así como sus Prévert. Tuvieron poetas escatológicos, ¡acuérdese de Marcial y de Catulo! Tuvieron poetas de la homosexualidad. Hoy en día se cree que esos temas son modernos, pero en realidad es simplemente una falta de conocimiento de la literatura.

Traducción de Sophie Gewinner.