Lila Downs : el canto del México indígena

Hélène Combes

 

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Bajo el signo del maguey

Desde los primeros días de su vida, se selló el destino de Lila Downs. Estará por siempre ligado a la tierra de sus antepasados maternos, "los hombres de las nubes", indígenas mixtecos de Oaxaca. Después de que naciera, su nanañu (abuela en idioma mixteca) enterró su cordón umbilical al pie de un maguey en la montaña de Oaxaca, con lo cual se aseguraba por siempre el regreso de Lila a su tierra natal.


Hija de un estadounidense cineasta y pintor, y de una madre cantante mixteca, pasará su infancia entre México y los Estados Unidos, entre Oaxaca y Minnesota. "Crecí en una especie de doble realidad, entre tradición y modernidad", explica. Perdida durante un tiempo entre estos dos mundos, Lila escogió la música para dar voz a las contradicciones y la riqueza cultural que la habitan. De la mezcla de las culturas hará surgir la de las músicas.


De niña, Lila Downs se crió con Los Tigres del Norte, Lucha Reyes, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez, pero también con Billie Holliday, John Coltrane y Miles Davis. Muy pronto empezó a cantar en bandas de mariachis. Luego inició estudios de Ópera. Pero éstos la decepcionaron, pues eran demasiado occidentales y le exigían que negara su identidad indígena, por lo que resolvió orientarse hacia la antropología social. Bajo la influencia del movimiento creado por "The Grateful Dead", vuelve a las montañas de Oaxaca, toca en pequeñas bandas, vende alhajas en la calle. Decide iniciarse en los secretos del tejido en una comunidad indígena. Aquella experiencia, aquella vuelta a los orígenes, dejarán en ella su impronta. No sólo le inspiran su tesis de fines de estudios sobre el simbolismo de las mujeres triquis sino que, más allá, se impregna de la cosmología indígena.

En los bares de Oaxaca, Lila Downs conoce a Paul Cohen: ¡saxofón neoyorkino, músico autodidacta, payaso y prestidigitador! De su encuentro surgirá una fructífera colaboración. Se producen en Oaxaca y en Filadelfia donde Lila se inicia en los secretos de las cantantes negras. Además de Paul Cohen, Lila Downs supo rodearse de excelentes músicos que aportan a sus canciones riqueza y profundidad: "Chuco" Mendoza, especialista en percusiones afrocaribeñas, Carlos "Pelusa" Rivarola, percusionista (cajón, congas, bongós y concha de tortuga), Carlos "Popis" Tovar, especialista en ritmos indígenas y Celso Duarte, en el arpa, el violín y la guitarra.

Yutu tata Árbol de la vida
En "Yutu Tata Árbol de la Vida", el segundo disco de Lila Downs, los arreglos respetan las sonoridades naturales: instrumentos de barro y madera antíguamente usados en el pasado mesoamericano, y todavía hoy en las comunidades rurales. Este álbum contiene 13 fragmentos, de los cuales 7 son composiciones originales. En estas canciones, Lila Downs evoca los mitos aún muy arraigados en las comunidades indígenas, pero también canta las penas y las alegrías de éstas, su vida cotidiana o la discriminación que sufren. Para ello, retoma canciones populares de Oaxaca dándoles un toque muy personal, como lo hiciera ya en "Sandunga", primer álbum en el que Lila Downs juega con diferentes géneros musicales de la cultura popular mexicana: de la ranchera al bolero, pasando por el corrido1 . En "Yutu Tata Árbol de la Vida", también pone música a obras contemporáneas en lengua indígena y traduce sus propios composiciones.

Canciones populares
Lila Downs retoma varias canciones de Manuel Reyes Cabrera (Ta Rey Baxa), un cantante zapoteco que se convirtió en personaje de leyenda en Juchitan, Oaxaca. En "Simuna", una de sus composiciones, un hombre canta su desesperación tras la muerte de su prometida; nadie más que ella podía comprenderlo mientras que sus familiares se burlan de su pena y le aconsejan casarse con otra.


Lila Downs también explora el registro de las canciones populares anónimas: "Arenita Azul", canción del Río Grande, evoca la discriminación de que son víctimas los mestizos de africanos de la "Costa Chica" de Oaxaca. Ni cubanos, ni jarochos, prefieren llamarse como las mariposas, que simbolizan belleza y libertad. Aquí Lila Downs deja entrever la amplitud extraordinaria de su voz y la libertad inmensa que le confiere su formación de cantante de Ópera. En " La Iguana ", Lila Downs juega con la letra lúdica y divertida de esta canción popular. Iguanas, culebras, mariposas, colibríes: un bestiario imaginario habita el mundo de Lila, hermano musical del mundo del pintor Francisco Toledo, a quien, por cierto, Lila dedica una de sus canciones.

Poemas indígenas puestos en música
Lila Downs también escogió valorar la creación contemporánea en lengua indígena. Y así, pone música a poemas de autores contemporáneos mixtecos y nahuatls. El disco empieza con "Yunu Yucu Ninu", oda de un poeta mixteca2 a una colina, madre que alimenta a los árboles y a los animales. "Icanocuicatl", canción en nahuatl de otro autor contemporáneo, cuenta la muerte alegre de un hombre que se volverá a encarnar en colibrí. La técnica de Lila Downs nos recuerda la de aquellos cantantes/ poetas franceses que componían en bretón o en occitano, como Claude Sicre y sus "Les Faboulus Troubadours". Sin embargo, dentro del contexto mexicano esta manera de componer adquiere otra dimensión, y no se limita a hacer revivir por un instante lenguas casi olvidadas, como se da el caso en Francia. En efecto, hoy en día cerca de un millón de personas hablan nahuatl en el centro de México.

Códices cantados
Para terminar, " Yutu Tata, Árbol de la Vida" concede un gran lugar a las composiciones de Lila Down en español y en mixteco. Dos fuentes de inspiración vienen a alimentar las creaciones de Lila: las leyendas que le contaba su abuela cuando niña y los códices que encierran los secretos de los orígenes de los Mixtecos.

"Mi abuela me contaba que la culebra de nube buscaba a su hembra en los arroyuelos subterráneos, y que llevaban la lluvia y la fertilidad a la tierra", explica Lila Downs. Lila Downs retoma esta leyenda y la de la serpiente emplumada, creadora del agua y de la humanidad, en "Nuevo Viento Koò Sau".

En "Tres Pedernal Yuu Yuchi-ri", el español se entremezcla con el mixteco para darle vida al personaje femenino de un códice, personaje que lleva la urna sagrada que encierra los restos de los antepasados fundadores y los ídolos dotados de poderes sobrenaturales.
En los códices Vindobonensis y Nuttal, la humanidad y los primeros mixtecos nacen de un árbol. Hoy en día, todavía, algunos habitantes del pueblo de Apoala cuentan que un árbol gigante dio a luz a los hombres de piedra. En "Semilla de Piedra", la voz cálida y aterciopelada de Lila se confunde con el mito:

"Soy la hija de un hombre de piedra

La serpiente con el viento parió

Nací del color de la tierra

De un baño de vapor y de fuego"

Finalmente, "Árbol de la Vida" le da su nombre al álbum y lo concluye. La suavidad de la voz, a la que dan ritmo el ruido sordo de los tambores, y luego el calor de las guitarras, trae una nota final llena de quietud y serenidad después de un deslumbrante tumulto.

Cantantes mexicano-estadounidenses en busca del México popular
Las pertenencias dobles parecen favorecer la vuelta a las raíces, la reflexión acerca de la herencia popular. En efecto, el de Lila Downs no es un caso aislado. Varias cantantes mexicano-estadounidenses de su generación han seguido el mismo recorrido. Y así, Susana Harp y Lhasa de Sela, cada cual a su manera, también hacen revivir los clásicos populares tales como "La Sandunga", "La Llorona", etc. Lhasa de Sela, cuyo primer disco es distribuido en Francia desde 1998 e hizo vibrar las tablas del Bataclan en París, conoció un éxito relativo. Pero, en nuestra opinión, Lila con su voz colorida y versátil que pasa de la alegría a la tristeza, Lila que navega alegremente de la música tradicional a las sonoridades de la Ópera, sin olvidar las del blues y el jazz, ocupa un lugar aparte. No cabe duda de ello, pues detrás de su trabajo, donde se mezclan lo popular y lo indígena, la herencia y la creación, existe una técnica a la vez arraigada en su propia experiencia y enriquecida por su formación de antropóloga, lo cual confiere a sus interpretaciones una fuerza y un encanto que hechizan a quienes las escuchan. No se trata solamente de retomar y poner al día los grandes clásicos populares, sino de darles una voz a los que no tienen voz, y devolverle su lugar a una cultura que todavía, y demasiado a menudo, se denigra y se maltrata, o bien se asimila al folklore. "Me gustaría que a través de mi arte los Mixtecos se sintieran más orgullosos de lo que somos (...) Quiero crear la conciencia de nuestras raíces. Me molesta que estemos avergonzados de lo que somos ", explica. Más que rescatar o difundir, se trata de revelar aquella cosmovisión ancestral, compartir la belleza que encierra y sacar a la luz del día una parte de la cultura mexicana que aún parece adormecida. Esperemos que la moda de la "world music" le permita muy pronto al público francés descubrir esta Piaf indígena.

 


1 Se pueden escuchar varias canciones de " Sandunga " en el sitio Internet de Lila Downs (véase al final del artículo).
2 Es, además, el traductor de Lila Downs al mixteco.

 

Sitio Internet oficial de Lila Downs : ¡véanlo sin falta!
www.liladowns.com
En escucha: Nueve Viento Arenita Azul La Iguana Yunu Yuca Ninu Xquenda