La Conquista y la música

Fernando Alvarez del Castillo A.

 

 

 

 

Version en français

Foto:  Mauricio Guillen

 

Entre las muchas calamidades que los antiguos clásicos soportaron como parte de su vida se encontraba la guerra a la que daban diversos significados relacionados con sus deidades. Era también una prueba de valor, de talento estratégico y de la habilidad física del hombre. La diosa Palas Atenea inspiraba la sagacidad para vencer, mientras que Ares fortalecía el valor y la resistencia del guerrero. Asociar a cualquier victorioso con la guerra era siempre saber que había librado numerosas batallas, y sus hazañas heroicas hacían pensar en una lucha física o una batalla intelectual, a veces contra un ejército de hombres y otras, las más frecuentes y peligrosas, las más difíciles de vencer, las batallas contra uno mismo. Si los hombres que han escrito la historia hubieran sucumbido a esta batalla cotidiana, sencillamente no habría historia. Hoy la guerra ha perdido sus secretos. La estrategia no es más puesta a prueba, las luchas han dejado de ser cuerpo a cuerpo o intelecto contra intelecto y las armas, producto del temple del acero, no suenan mas. Hoy la guerra es un fenómeno tecnológico donde la velocidad del tiempo es factor determinante. Tecnologías que por otra parte no dependen de más destreza que el dinero que las desarrolla. Ya no vale la pena prepararse para la guerra pues no existe la posibilidad de defenderse.

Indudablemente la personalidad beligerante de los antiguos mexicanos provocó un impacto novedoso y estimulante entre los europeos que poco a poco y con asombro se fueron enterando de las cosas del Nuevo Mundo. Hay alrededor de la conquista numerosos personajes y hechos que llamaron la atención de algunos artistas europeos. Muchas de estas luchas y de sus protagonistas han servido para inspirar obras singulares de la música.

Generalmente la visión que tenemos de nuestras antiguas culturas es una visión europea, vista, narrada y juzgada bajo los criterios morales y valores espirituales de las crónicas de los conquistadores. La diversidad de mitos, leyendas, historias y tradiciones que llegaron a Europa desde el Nuevo Continente se filtraron paulatinamente en diversas modalidades culturales europeas, se adaptaron a su entender y fueron asimiladas por el arte en determinadas expresiones de éste. Por ejemplo, se dice que la sarabanda, movimiento de danza muy asentada en Europa, se originó en México al igual que la chacona.

Los personajes de las distintas historias y mitologías mexicanas también causaron impacto en el Viejo Continente. Sabemos que en 1691 el gran poeta inglés John Dryden escribió el drama titulado "El Emperador de las Indias o la Conquista de México". Aquí, una vez que Cortés y sus tropas han invadido México, Montezuma consulta al sumo sacerdote quien invoca al espíritu Kalib, este desciende bajo la apariencia de una mujer que expresa sus profecías. Un fragmento de la obra de Dryden fue musicalizado por Henry Purcell.

Setentaseis años después, el 1 de marzo de 1767, se estrenó en el gran salón de la Universidad de Salzburgo la pantomima "Der Traum" (El Sueño) de Johann Michael Haydn (1737-1806), hermano menor del gran Franz Joseph. El primer acto de esta obra contiene una marcha turca para recibir al dios Vitzliputzli, (colibrí mágico), el beligerante y cruel Huitzilopochtli azteca, que aparece como brutal comandante de todo un ejército de turcos (¿?).
Por su parte la conquista ha dado origen a buena parte de obras escénicas. Tan temprano como 1733 aparece la célebre ópera "Montesuma" compuesta por Antonio Vivaldi, con libreto de Girolamo Giusti. Por desgracia la música original se perdió. Otro ejemplo notable de ópera sobre el tema es el "Montezuma" de Karl Heinrich Graun, quien probablemente conoció la ópera de Vivaldi, pero compuso la suya sobre un libreto del propio Federico el Grande, escrito en francés y traducido al italiano por le poeta de la corte Tagliazucchi. En 6 cartas Federico expresa al conde Francesco Algarotti sus ideas para "Montezuma": "Comprenderéis que mis sentimientos serán para Montezuma y que Cortés será el tirano; consecuentemente uno es capaz, incluso en música, de arrojar varias saetas contra la religión cristiana. Pero me olvido de que estáis en un país con inquisición; lo siento por vos y espero veros pronto en un país de herejes donde incluso la ópera puede ayudar a reformar las costumbres y destruir las supersticiones". También Federico escribió a su hermana, la margravesa de Bayreuth en 1754 lo siguiente: "me estoy tomando la libertad de poner a vuestros pies a un mexicano que aun no está completamente modelado en su forma. Le he enseñado a hablar francés; ahora debe aprender italiano... ". Esta historia hispano-mexicana del siglo XVI de Montezuma es evidentemente una obra italiana del siglo XVIII. El argumento fue vagamente moldeado alrededor de la "Alzire" de Voltaire. Para Federico II, Montezuma permitió de buena fe que los españoles desembarcaran. Demasiado tarde se dio cuenta que su generosidad le costaría la vida. La trágica muerte de este monarca, la historia de su prometida, Eupaforice, reina de Tlaxcala, y el cruel comportamiento de Hernán Cortés, forman la base argumental de esta ópera.

Aunque muy poco conocido el compositor y su ópera, fue también importante en su época el "Motezuma" de Francisco di Majo , (Nápoles hacia 1740, Roma 1771). Su "Motezuma", con libreto de Vittorio Amadeo Cigna-Santi, alcanzó gran popularidad en Barcelona y Valencia, aunque1 nunca llegó a Madrid. Parece que el argumento de la ópera está basado en "La Conquista de México" de Antonio Solís, pero con las variaciones y adaptaciones de costumbre. La acción principia con la aproximación de los españoles a la gran laguna (¿Texcoco?) no concluye con la total conquista de México, sino con la muerte de Moctezuma. A los tres actos de la ópera se le añadieron unos bailes compuestos por Francesco Guardini.

Indudablemente una de las producciones operáticas más destacadas en torno a este tema fue la ópera "Montezuma" del tarentino Giovanni Paisiello, uno de los más fecundos y notables compositores de su tiempo. Su "Montezuma", sobre libreto también de Vittorio Amadeo Cigna-Santi, se estrenó en Roma en 1772. Sólo 3 años después vio la luz en Londres otro "Motesuma", ahora el de Antonio María Gasparo Sacchini, (Florencia, 1730, París 1786). El libreto es de Botarelli. Esta ópera, caída en el completo olvido, gozó de cierto prestigio durante su época.

Como es natural, a medida que el tiempo avanzaba, el tema de la conquista se presentaba atractivo e interesante para los europeos. Mientras tanto la historia se llenaba de mitos, tragedias, aventuras y misterio, tanto que incluso el mismo nombre del emperador mexicano sufrió variaciones. Así, para 1781, apareció un nuevo "Montesuma", una vez más con libreto de Vittorio Amadeo Cigna-Santi y ahora con música de Nicola Antonio Zingarelli, (1752-1837).

Fue en 1786, cuando se estrenó en Roma la ópera italiana "Fernando nel Messico", del compositor napolitano Giuseppe Giordani, conocido como Giordanello, para distinguirlo de su hermano Tomasso, también compositor pero más importante. Giuseppe vivió entre los años 1753 y 1798 y produjo cerca de 35 óperas. Su "Fernando nel Messico" fue estrenado en Roma en 1786.

Por su parte, Venecia recibió en el Teatro de San Benedetto en 1797, otra ópera de asunto cortesiano titulada "Fernando in Messico", con texto de Traducci, que ofrece la particularidad de haber sido compuesta por un artista portugués, Marcos Antonio Portugal, quien italianizó su nombre como Marc'antonio de Portogallo. (Lisboa 1762, Río de Janeiro

1830). Compuso 40 óperas, una de las cuales se estrenó en París en 1801 para abrir el teatro italiano, por ordenanza de Napoleón, entonces cónsul.

Si bien es cierto que el tema de la conquista resultaba atractivo para muchos compositores, nunca alcanzó la demanda que por ejemplo tenían los Orfeos o los Mitrídates, los públicos europeos encontraban esto como algo más exótico que dramático y por lo tanto menos familiar. De hecho no abundaron libretos sobre el tema, a pesar de las historias impresas que circulaban por Europa, pero tal vez siendo la conquista un acontecimiento español, otros países mostraron cierto desdén aunque no un desinterés total. Por su parte, Italia se mantuvo siempre atenta a las producciones operáticas sobre la conquista.

Una de las producciones más singulares e importantes para la historia de la ópera es el "Hernán Cortés o la Conquista de México", de Gasparo Spontini (1774-1851). Fue compositor particular de la emperatriz Josefina y más tarde director de la música del rey de Prusia.

Su "Hernán Cortés", dedicado al Conde de Pradel, se estrenó en París el 28 de noviembre de 1809, y alcanzó el éxito inmediato. Sin embargo, según Fétis, el gran biógrafo y crítico belga del siglo XIX, el encadenamiento de las situaciones dejaba mucho que desear, por lo que el libretista Jouy, (conocido también por sus libretos para Rossini) decidió, en 1816, invertir el orden de los actos; el primero de éstos, en la versión original, tenía gran
vigor y producía un fuerte efecto, pero debilitaba el interés de los actos siguientes. Una vez que la obra fue reformada, se reestrenó el 8 de mayo de 1817, superando la versión original. El difícil Berlioz no tuvo reparo en declarar que tanto la escena de la sublevación como el segundo acto eran páginas conmovedoras y que al oírlas, se sintió abrumado por la emoción.

También Wagner tuvo palabras elogiosas para la ópera. Spontini comentó alguna vez: "en ´La Vestale´he tratado un asunto romano; en el ´Hernán Cortés´, un drama hispanoamericano; en ´Olimpia´, una leyenda grecomacedónica y finalmente en ´Inés de Hohenstaufen´, un lío alemán: todo el resto no vale nada". Su producción dramática suma más de 30 óperas y en su realidad su "Hernán Cortés" tampoco es una gran obra.

Inglaterra no ha permanecido ajena a tan importante asunto. En efecto, el 5 de diciembre de 1822, se estrenó en el Convent Garden una ópera titulada "Cortés o la Conquista de México", con música de Henry Rowley Bishop (1786-1855). Aunque apreciado por casi todos como el mejor compositor inglés de su época, Fétis consideraba que no poseía los méritos suficientes para ello. El libreto de la ópera es de Blanchet y está basado en la obra del ilustre historiador invidente norteamericano Prescott.

El compositor vienés Ignaz Xaver Seyfried, (1776-1841), fue discípulo de Mozart y de Albrechtsberger y director del Teatro Schikaneder por cerca de 30 años (teatro que fundó el libretista de "La Flauta Mágica"). Gozó de gran estimación en Austria y en otros países, pues a los 65 años a los que murió, tenía reconocimiento en Viena, Budapest, París, Nuremberg, Praga y Estocolmo. Parte de su fama se debió a sus famosos "melólogos",
producciones teatrales en las que el actor o los actores interrumpían sus participación hablada para escuchar piezas de música instrumental que expresaban la situación correspondiente. Uno de sus más famosos melólogos fue su "Montezuma" estrenado en Viena en 1825.

Otra ópera italiana de gran importancia en su época fue la "Amazilia" de Giovanni Pacini, (1796.1867). Esta obra, estrenada en el Teatro San Carlo de Nápoles el 6 de julio de 1825, alcanzó gran éxito de entre las 90 óperas que escribió. Aunque el compositor comenzó cultivando la ópera bufa, a partir de 1840 se dedicó prácticamente al género serio. El título de "Amazilia" obedece al nombre de la protagonista principal, el libreto es de Giovanni Federico Schmidt, célebre por el libreto que escribió para la "Elisabetta" de Rossini.

En general España ha dado cuenta de pocas óperas y sobre todo con respecto al tema de la conquista todavía menos, en parte por el dominio que ha ejercido la zarzuela. Sin embargo hubo algunos ejemplos de ello. El 14 de julio de 1832 se estrenó en el Teatro del Príncipe de Madrid una ópera sobre tema cortesiano titulada "La Heroína de México", melodrama serio en 2 actos. El libreto, de Ferretti, presentaba la siguiente nota: "El argumento del melodrama es pura invención, pero recae sobre algunos personajes históricos universalmente reconocidos. El autor eligió para protagonista un héroe español celebrado ya en otros poemas y dispuso la fábula en los términos que consideró más favorables para crear una ilusión". La música pertenece al maestro italiano Luigi Ricci, escrita para la producción española.

Fue el Teatro del Circo de Madrid donde tuvo estreno un 18 de marzo de 1848 la ópera "Hernán Cortés o la Conquista de México", del compositor español Ignacio Ovejero, de entonces 18 años. La obra fue un intento por asimilar diversos textos y posturas, pero no alcanzó sus objetivos; después de asta producción, el compositor se dedicó definitivamente a la zarzuela.

No podemos dejar de mencionar en este resumen una ópera mexicana relacionada con el tema cortesiano. Se trata del drama sinfónico representable "Tata Vasco" del compositor michoacano Miguel Bernal Jiménez. La obra se estrenó en 1941 con un texto de Manuel Muñoz y se compuso para celebrar el cuarto centenario de la llegada a Pátzcuaro del primer obispo de Michoacán Vasco que Quiroga, ilustre protector de los indios. Cabe agregar aquí una sencilla obra titulada "Malinche" de aproximadamente 45 minutos que fue estrenada recientemente (1993) en la Gran Bretaña. El compositor es Paul Barker y la trama se desarrolla en 1519. La peculiaridad principal de esta obra es que el coro canta en náhuatl mientras que Cortés alterna el español con el latín. Aparece también el personaje de Xicoténcatl, pero como una vaga sombra, no como una presencia real y dramática.

En los últimos años el tema de la conquista ha despertado interés en dos compositores extranjeros, el norteamericano Roger Sessions, (1896-1985) que escribió entre 1941 y 1963 su ópera Montezuma sobre un libreto de Giuseppe Antonio Borgese, basada en la historia narrada retrospectivamente por Bernal Díaz del Castillo, y tal vez la ópera "Die Eroberung von Mexico" (La Conquista de México) del compositor alemán Wolfgang Rhim (1952) sea la más reciente sobre el asunto. Una visión temática y musicalmente complicada que confronta la fragilidad espiritual y material del mundo prehispánico amenazado por la guerra y la lacerante realidad contemporánea que se impone para cambiar toda una estructura mental y de vida.

Hay, desde luego, otras óperas y operetas escritas alrededor del tema cortesiano que hemos omitido de esta relación por considerarlas de menos importancia.

 

1 José Subirá, "Hernan Cortés en la Música Teatral"