Encuentro entre Carmen Mariscal y Carmen Boullosa

 

 

 

El dialogo que reproducimos aquí, de manera resumida, tuvo lugar en el Centro cultural mexicano de París el 30 de abril del 2001 durante la inauguración de "Innata-Innée", muestra plástica de Carmen Mariscal.

C B (Carmen Boullosa)

El cuerpo es el paisaje de Carmen Mariscal y a la vez el protagonista, Para hacer este trabajo la artista echa mano de la fotografía, del espejo, de unas cajas y del reciclaje. Voy a decir brevemente unas palabras de cada uno de sus elementos. Sospecho que Carmen usa la fotografía porque es el elemento más próximo para ella. No es como pintar, o esculpir, no es representar. Es casi tener un trozo de la piel, un contacto directo con el objeto representado. En las cajas hunde las fotografías, embalsama los cuerpos. Con el espejo consigue un movimiento amoroso en el que el espectador participa. Por último, recicla una gramática usual en las revistas femeninas. Retoma toda esta gramática de lo que son las mujeres en la intimidad según el ojo público para, enseguida, dinamitarla. Sus mujeres no son las de "Marie Claire". Lo íntimo y lo femenino se vuelven otra cosa. Lo Innato es lo contrario del viaje o del desplazamiento, lo contrario de lo que puede crecer o puede ser alterado. Es, por decirlo así, una piedra en la carne, algo que queda fijo, lo que no necesita crecer ni desarrollarse. Es lo que rige la ley intransigente del DNA. La innata mira con los ojos cerrados, mira con la piel, siente con la piel, se conoce con su propia piel y de esta manera percibe al mundo.

La primera serie, "Sed (Soif, 1999)", muestra tres piezas de cuerpo completo, las tres tienen cerrados sus párpados y por lo tanto no se relacionan con el resto del mundo. Tiene sed, pero del grifo, en vez de agua, sale una tela que tiene bordado un poema de amor. Con la tela, con el bordado, con el amor, el personaje que vemos retratado en la caja podría vestirse y salir al mundo, abrir los ojos. Pero en lugar de hacerlo intenta beberlo.

"Seca (Sèche, 1999)", nos ofrece una rama muerta. No es la generadora de las flores y del color que la mujer representa habitualmente, sino el árbol que está seco.

La pieza "Frontera (Frontière, 2001)" representa una consciencia colectiva, en este caso, la frontera norte por la que cruzan muchos de nuestros jóvenes, casi niños, a trabajar en condiciones de esclavos, del otro lado.

La serie "Dentro (Dedans, 2000)" exagera la presencia de los párpados cerrados, las caras están evidentemente ciegas con los ojos protegiéndose de nosotros. Un resplandor interior que aparece a través del ónix parece anunciarnos que todo ocurre incluso más adentro de lo que lo estamos viendo. En "Rota (Série brisée, 2000)", mi serie predilecta, hay una doble piel, una piel extra, la piel del párpado cerrado más la piel de la pared, la piel de la historia colectiva, la piel de la memoria, la piel de lo que han tocado y vivido muchos otros. En esta otra fotografía de la misma serie está la cara de nuevo sobre la pared, un fragmento de rostro doble, roto, ya no vemos ni siquiera la cara completa. Me gustaría preguntarle ciertas cosas a Carmen Mariscal.

¿Alguna vez has pintado? ¿Cuál es tu relación con la pintura?

C M (Carmen Mariscal)

Empecé pintando, mi formación es de pintora, es más, mi maestría es en pintura. En realidad hice pintura sólo los tres primeros meses de la maestría después me dediqué a la instalación basada en fotografía. Necesitaba más delicadeza, más profundidad. Quería hacer algo para que el espectador se relacionara de forma mas inmediata.

C B

Cuál es la relación de Carmen Mariscal con la tradición mexicanista?

C M

Bueno…esa es una pregunta muy importante para mí. De acuerdo con Tamayo, pensaba que había que hacer del arte mexicano un arte universal. Después encontré el movimiento de ruptura y me tocó formarme como pintora en los años ochenta, cuando salió esta corriente que se llamaba el neo-mexicanismo. Me dije que ser folklórico, para pertenecer a algo que los norteamericanos catalogan como tal, no tenia que ver ni conmigo ni con México. Al principio, es cierto, tenia miedo de dejar de ser mexicana por estar utilizando imágenes procesadas de manera digital en medio de cajas de aluminio muy limpias, muy industriales, que podrían ser de cualquier país. Un amigo mío me dijo "no te preocupes por ser mexicana o dejarlo de ser porque va a salir de una manera u otra". Y así es, cada vez que hago un trabajo sale y vuelve a salir.

C B

Háblanos ahora de tu relación con el feminismo.

C M

Siento que tanto en mi formación como en mi pensamiento hay una vertiente feminista importante porque me molesta mucho que se trate a la mujer como un objeto, que se le vea como en las revistas "Marie Claire" y "Elle" y no como un cuerpo real, un cuerpo vivo, un cuerpo que siente. Por otro lado me molesta el feminismo rígido y clásico que al final acaba excluyendo a la mujer. Lo que si me interesa es trabajar desde la feminidad.

C B

¿A qué le llamas trabajar desde la feminidad?

C M

Estar en contacto con las tradiciones. Cuando bordo esas cartas, por ejemplo, me siento unida a generaciones y generaciones de mujeres. Me interesa trabajar también representando al cuerpo femenino y en contacto con las sensaciones del cuerpo femenino.

C B

Yo creo que tu generación vive un momento privilegiado en el que las preocupaciones ya no son de ser nacionalista ni de estar buscando la identidad, sino de cómo comprender las otras culturas, cómo articularse. En relación con la feminidad y los nuevos papeles de la mujer, también creo que es un momento muy bueno. En tu obra usas con total soltura elementos que tal vez artistas de mi generación hubieran considerado muy masculinos como las cajas de aluminio. Tú, en cambio, los incorporas sin estar preocupada ni obsesionada con un asunto de género. Me parece que has sabido cosechar con mucha inteligencia el trabajo de generaciones anteriores y hacer una propuesta personal. Eso es muy loable.

C M

La pieza "Ayuno voluntario (Jeûne volontaire, 1999)" consiste en una mesa, una silla, unos platos y unos cubiertos más grandes de lo habitual. Sobre el plato aparece de repente un rostro que empieza a hablar.. Antes de venirme a vivir a París trabajé en una clínica de trastornos de la alimentación. Este diálogo es el diálogo interno de una de las pacientes.. Esa muchacha de dieciséis años sentía que el plato se la iba a comer. Al hacer esta pieza recordé las sensaciones y miedos de la infancia. Pensé también en Alicia en el país de las maravillas cuando se hace chiquita o en "La Caperucita Roja". Espectador Una de las obras que vi en esta exposición me recordaron mucho a Frida Khalo? Me gustaría saber si es una influencia fuerte para usted.

C M

No de manera consciente aunque admiro mucho su trabajo.

C B

Yo tenía una manía por Frida Kahlo antes de que estuviera de moda. El primer día que vi la exposición pensé en su obra pero no me atreví a decirlo. Pensé: ya no hay mujer mexicana que no tenga un poco la huella de Frida. Creo que si uno sabe leerla bien encontraremos lo que Carmen Mariscal supo cosecharle. Insisto que ella es de la generación de las cosechas, les ha tocado cosechar cosas muy buenas y una de ellas a sido una lectura pública de Frida Kahlo donde hay más espacio para distintas versiones de su obra y más espacio para el debate. Espero que en pocos años también la obra de Carmen Mariscal sea más pública y tenga mucho espacio para la discusión, para el debate y para diferentes interpretaciones.